radar perimetral

 

Llega desde un uso estrictamente militar la utilización de tecnología de radar  para la protección de perímetros. Dicha tecnología ha sido ahora adaptada a los sistemas de seguridad civiles

 

Hasta el momento disponíamos de los sistemas de protección perimetral de siempre:

  • Cámaras térmicas conectados a sistemas de Video Análisis.
  • Cables sensores
  • Cable de presión o fibra óptica enterrados a lo largo del perímetro
  • Barreras de microondas.
  • Barreras de láser.
  • Sistemas volumétricos de exterior  del tipo PIR

Todos estos sistemas suponían verdaderos quebraderos de cabeza, no solo por la complejidad y falsas alarmas de los sistemas, sino por el importante coste añadido que suponían. Muchas veces las condiciones meteorológicas condicionaban en exceso el éxito de dichos montajes.

Elementos como los tan de moda drones o un intruso en parapente podría entrar con total impunidad en cualquier recinto dotado de sistemas de protección perimetral tradicionales.

Los radares para uso civil de última generación solucionan de manera económica y  fácil estos retos.

RADARES DE ÚLTIMA GENERACIÓN PARA USO CIVIL

Procedentes de la experiencia en el mundo militar, se integran sistemas de seguridad privada tanto con cámaras PTZ como con Central Receptora de Alarmas.

Destaca la tecnología MIMO y Digital Beam Forming, con un alto grado de eficiencia, alcance máximo con mínima potencia, sin partes móviles y de mayor resolución, 0,4m a 400m pudiendo detectar objetos pequeños a unos 200m (drones), personas a 400m y vehículos a 600m, con un mínimo consumo de menos de 2,5W. Son dispositivos  capaces de operar en las condiciones más adversas para un radar, como pueden ser los paneles solares de una central fotovoltaica o los techos de de los vehículos o contenedores en parkings, demasiados reflejos en las superficies de metal para radares que no sean de última generación.

Comparando con una instalación de cámaras con videoanálisis enseguida veremos grandes diferencias tales como:

El campo de visión de una cámara depende de la perspectiva y  distancia al objeto, donde un objeto grande parece pequeño a lo lejos y viceversa, uno pequeño puede parecer enorme a poca distancia del objetivo, tanto si es de vídeo como térmica, mientras que el radar obtiene una imagen real del objeto, con apreciación definida de su tamaño independiente de su distancia al sensor radar.

Cuando el campo de visión en una cámara para un sistema de videoanalisis está en no más de 20 grados a un alcance de menos de 50m, para no sacrificar demasiada precisión, el radar detecta claramente objetos en y alrededor del perímetro, en un campo de visión de 120 grados para los sensores direccionales y de 360 grados n  omnidireccionales con elevación de 30 a 60 grados, según el sensor, para la detección de objetos que pueden pasar «volando» por encima de nuestro perímetro de seguridad. Los sistemas de videoanálisis se ven afectados en condiciones meteorológicas adversas, tanto con cámaras térmicas como convencionaesl, y a estas últimas les afecta fuertemente los cambios de iluminación, los destellos e incluso el ruido de los captadores en condiciones de baja iluminación.

El videoanálisis requiere  de grandes anchos de banda para que el vídeo se transmita con calidad y refresco suficiente (imágenes por segundo) para que la detección sea lo más fiable posible. Las falsas alarmas en sistemas de videoanálisis suponen un problema para la conexión remota a Central Receptora de Alarmas en sistemas desatendidos, mientras que el radar ofrece un extremadamente bajo nivel de falsas alarmas o prácticamente nulo.

Los radares de uso civil de última generación son fácilmente integrables en sistemas de intrusión, gestión de vídeo (VMS) y Central Receptora de Alarmas, así como en dispositivos portátiles, tablets y smartphones.

 

PRECIO

Al contrario de lo que uno puede pensar cuando escucha la palabra «radar» y encima le cuentan que estos productos provienen de fabricantes que trabajan para defensa, los sistemas basados en esta tecnología son claramente más económicos, para una mucho mayor  fiabilidad, que sus «equivalentes» en cámaras térmicas con videoanálisis.

Un sistema dotado de radares son mucho más eficientes y fiables como método de detección. Estos se apoyan en cámaras con sistema de posicionamiento, que realizarán el seguimiento del intruso guiados automáticamente por el propio radar. Por otro lado, los costes de adquisición, instalación (incluida obra civil) y mantenimiento son del orden del 60% más económicos. Se calcula que un sensor omnidireccional puede sustituir a unas 17 cámaras térmicas, siendo 11 en el caso de sensores direccionales, con el consiguiente ahorro no solo en equipos sino también en obra civil, cableado, red e instalación y ajuste.